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07 agosto 2006

ESTADOS UNIDOS: Promoviendo la tercera guerra mundial


Análisis de Bill Berkowitz* Inter Press Service (IPS)

OAKLAND, Estados Unidos, 24 jul (IPS) - Si usted creía que una conflagración mundial a gran escala en este siglo era una idea propia de una profecía bíblica, de la ciencia ficción o de las novelas apocalípticas, piénselo de nuevo.

Durante años, los neoconservadores de Estados Unidos han afirmado en reuniones y en sitios web partidarios que las actividades terroristas alrededor del mundo constituyen las etapas iniciales de una nueva guerra mundial. Pero este discurso ha tomado especial vigor durante las últimas semanas, ante la crisis entre Israel y el movimiento islamista chiita libanés Hezbolá (Partido de Dios).

El ex congresista y pensador conservador Newt Gingrich, por ejemplo, aprovechó toda plataforma para intentar convencer al público estadounidense de que se avecina una gran conflagración bélica global.

Gingrich, ex presidente de la Cámara de Representantes, estuvo en los titulares de todo el país luego de afirmar el 16 de este mes, en el programa televisivo "Meet the press" ("Reunión con la prensa") de la cadena NBC, que Estados Unidos debería "ayudar al gobierno libanés a eliminar a Hezbolá como fuerza militar".

Un día antes, el periódico The Seattle Times había informado que, durante un viaje al noroccidental estado de Washington, Gingrich reiteró que se avecinaba una "tercera guerra mundial".

"Israel no abandonará el sur de Líbano mientras haya un solo misil (del Hezbolá) allí. Yo ingresaría y los sacaría todos, y anunciaría que cualquier avión iraní que intentara traer misiles para reabastecerlos sería derribado. La idea de que tenemos una guerra en un solo frente, donde la otra parte planea matarnos mientras nosotros intentamos conversar, es una locura", sostuvo.

Gingrich también admitió que hablar de una inminente "tercera guerra mundial" es algo que le podría dar nuevas energías a la base del gobernante Partido Republicano y formar la opinión pública.

La gira mediática de Gingrich definitivamente lo devolvió a la primera escena política nacional, y dio un anticipo de la estrategia publicitaria que el Partido Republicano podría utilizar para las elecciones parlamentarias de noviembre.

Si la "guerra contra el terrorismo" no causa el suficiente miedo entre los votantes, ¿por qué no estimularlo mencionando el espectro de una tercera guerra mundial?

Pero Gingrich, quien también podría estar testando las aguas para zambullirse en la carrera presidencial para 2008, no fue el primer ni único conservador en pronosticar un conflicto apocalíptico.

El sitio web del centro independiente de investigación sobre periodismo Media Matters for America documentó varias referencias a una tercera gran conflagración internacional hechas por varios conservadores en los canales de televisión por cable.

"Tercera guerra mundial… Pienso que estamos en ella", afirmó el conductor televisivo Bill O'Reilly en la edición del 13 de este mes de su programa "The O'Reilly Factor" ("El factor O'Reilly"), de Fox News.

El mismo día, en el programa "Tucker", conducido por Tucker Carlson en MSNBC, un gráfico preguntaba: "¿Al borde de la tercera guerra mundial?".

"El conductor de "CNN Headline News" ("Títulos de CNN"), Glenn Beck, comenzó su programa del 12 de julio con un debate con el ex funcionario de la CIA (Agencia Central de Inteligencia) Robert Baer diciendo: 'Estamos por librar la tercera guerra mundial', mientras advertía un 'Apocalipsis inminente'", señaló Media Matters for America.

"Beck y Baer tuvieron una discusión similar el 13 de julio, en la que el primero afirmó: 'Sé absolutamente que necesitamos prepararnos para la tercera guerra mundial. Ya está aquí'", añadió la organización.

Incluso el presidente George W. Bush habló en mayo de una tercera gran conflagración internacional.

El mandatario dijo a la red de televisión por cable CNBC que la acción tomada por algunos pasajeros en uno de los aviones secuestrados para los atentados terroristas el 11 de septiembre de 2001, enfrentando a los atacantes suicidas, fue "el primer contraataque a la tercera guerra mundial".

Difundir la idea de que se está en medio o en vísperas de un gran conflicto internacional no es algo nuevo entre los conservadores. Algunos, incluso, habían ya afirmado que la Guerra Fría (1948-1991) fue la verdadera tercera conflagración global, y que en realidad está por comenzar la cuarta.

El Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense (PNAC, por sus siglas en inglés), grupo de expertos neoconservadores que a fines de los años 90 abogó por un "cambio de régimen" en Iraq y promovió una política exterior basada en el uso de la fuerza, calificó de "tercera guerra mundial" a la rivalidad política, ideológica, propagandística y militar con la ahora desaparecida Unión Soviética.

En abril de 2003, al participar de un seminario en la Universidad de California patrocinado por la organización Americans for Victory Over Terrorism (Estadounidenses por la Victoria contra el Terrorismo), R. James Woolsey, ex director de la CIA y miembro fundador del PNAC, reiteró este concepto.

"Esta cuarta guerra mundial, pienso, durará considerablemente más que la primera (1914-1918) o la segunda (1939-1945)", aunque "esperemos que no las más de cuatro décadas de la Guerra Fría", afirmó.

Woolsey señaló que los gobernantes religiosos de Irán, los "fascistas" de Iraq y Siria, y las organizaciones terroristas como la red Al Qaeda, del saudita Osama bin Laden, eran los principales objetivos de esta nueva guerra.

Sin embargo, esto podría ser más una estrategia de discurso que una precisa lectura histórica.

Esa construcción "podría venderse bien dentro del cinturón urbano, pero en las áreas rurales, donde las generaciones más jóvenes no pueden recordar la Guerra Fría, no sirve de mucho", dijo a IPS en un correo electrónico el analista John Stauber, fundador y director ejecutivo del Centro para los Medios y la Democracia y autor del libro de inminente publicación "The Best War Ever" ("La mejor guerra de todos los tiempos").

"Los estrategas de la derecha pro-guerra saltaron por encima del 11 de septiembre de 2001. Una guerra interminable y secreta contra un enemigo extranjero dedicado al terrorismo y que adquiere armas de destrucción masiva es un escenario aun mejor para los militaristas estadounidenses que la Guerra Fría", continuó.

"Llamarla tercera guerra mundial es un paquete sonoro. Uno tiene que llamarla de alguna manera, y cinco años después del 11 de septiembre de 2001, con Osama (bin Laden) todavía libre, Iraq (convertido en) un atolladero estadounidense, y el Partido Republicano en peligro de perder control del Congreso (legislativo), esta estratagema tiene sentido de mercadotecnia", agregó.

(*) Bill Berkowitz es un connotado observador del movimiento conservador estadounidense. Publica periódicamente la columna "Conservative Watch" en la revista electrónica WorkingForChange.org. (FIN/2006)

01 agosto 2006

La pobreza tiene nombre de mujer

Adital - Por Ana Muñoz *

No sólo se está feminizando la pobreza, sino la supervivencia", sostiene la socióloga, profesora de la Universidad de Chicago, Saskia Sassen. Las mujeres no sólo suponen el 70% de la población pobre del planeta, sino que sus opciones para la supervivencia son el trabajo informal, la inmigración o la prostitución. Ser mujer se ha convertido en una "nueva clase de servidumbre".

Nacer mujer supone tener más posibilidades de vivir en la pobreza, ser marginada y ser más vulnerable a la violación de los derechos fundamentales. Informes de varias agencias internacionales ponen de manifiesto que la pobreza tiene nombre de mujer: dos tercios de los analfabetos del planeta son mujeres y niñas, medio millón de mujeres mueren cada año durante el embarazo o el parto, hay más mujeres infectadas de sida, las mujeres poseen el 10% de los recursos mundiales, aunque aportan dos terceras partes de las horas de trabajo. Cifras que están lejos de la declaración para luchar contra la discriminación y la desigualdad de géneros que se firmó en 1995 en la Conferencia de Pekín. Rachel Mayanja, asesora de Naciones Unidas para los temas de la mujer, asegura que "se han logrado avances, aunque muy desiguales y demasiado lentos". Un ejemplo es el reparto de la renta en las familias, tanto del mundo enriquecido como el del empobrecido del Sur, donde no se siguen pautas de igualdad sino de género.

El mercado laboral también sigue esos criterios. Es cierto que el número de mujeres que trabajan de manera profesional ha crecido, sobre todo en los países del llamado Primer Mundo, pero sus sueldos siguen siendo más bajos que el de los hombres en un mismo puesto. Además, el número de mujeres en la dirección de empresas o en los órganos de gobierno de las organizaciones y Administraciones públicas es mucho menor que el de los varones.

Según Naciones Unidas, si a las mujeres se les ofrece el mismo apoyo que a los hombres, aumentan el rendimiento de los cultivos en un 20%. Además, advierte de que si en América del Sur se eliminasen las desigualdades de género en el mercado de trabajo, el producto nacional incrementaría en más de un 5%.

Las mujeres se han convertido en motor de progreso. Para ello, los Estados tienen que apostar por su educación y su acceso al trabajo. Una niña que puede ir a la escuela y formarse podrá será capaz de romper con el círculo de pobreza y de miseria. Una niña educada y formada va a exigir mejor calidad de vida para ella y su familia tendrá menos hijos, y éstos vendrán más tarde, mejorará la alimentación y la salud de sus niños. Además, una mujer que ha podido estudiar será la protagonista de su propia vida, participará en la toma de decisiones de su comunidad, exigirá que se respeten sus derechos y dejará de ser una "ciudadana de segunda". Un ejemplo de la importancia del papel de la mujer, no sólo en su rol tradicional de ama de casa y cuidado de los hijos, son los proyectos de microempresarias en comunidades empobrecidas. Organizaciones de todo el mundo, Solidarios para el Desarrollo entre ellas, ayudan con pequeños créditos a que las mujeres puedan comenzar una actividad profesional. Casi el 80% de los microcréditos concedidos han tenido como beneficiarias a mujeres y 42 millones de familias en todo el mundo han salido de la pobreza extrema.

Urge que la sociedad civil organizada reclame políticas sociales a los gobiernos para reducir las desigualdades de género. Los Estados no deberían abandonar su papel como redistribuidores de riqueza y dejarlo en manos de los mercados. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) firmados en el año 2000 en Nueva York son un motivo de esperanza y una alternativa para acabar con la pobreza y las desigualdades que los ciudadanos del mundo no podemos dejar pasar.

* Centro de Colaboraciones Solidarias