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22 marzo 2007

La FAO pide actuar con urgencia para afrontar la creciente escasez de agua


22 de marzo de 2007, Roma – Como mayor consumidor de agua potable en el mundo, el sector agrícola debe encabezar la búsqueda de una solución a la demanda creciente de agua y el impacto potencial que tendrá en los recursos naturales del planeta, informó hoy la FAO con ocasión del Día Mundial del Agua.

La agricultura consume cerca del 70 por ciento del agua dulce que se extrae de los lagos, cursos de agua y acuíferos de todo el planeta. Esta cifra se acerca al 95 por ciento en muchos países en desarrollo, donde se encuentran unas tres cuartas partes de las tierras irrigadas del mundo. Los alimentos consumen agua: se necesitan entre 1.000 y 2.000 litros de agua para producir un kilo de trigo y entre 13.000 y 15.000 litros para producir la misma cantidad de carne de vacuno alimentado con grano. Sin agua, no podemos producir alimentos, y sin ellos, no podemos comer.


La FAO es el organismo de Naciones Unidas que coordina el Día Mundial del Agua en 2007. El tema elegido en esta ocasión para la jornada es Afrontar la escasez de agua, que subraya la necesidad de una mayor cooperación a nivel local e internacional para proteger los recursos hídricos.

El problema del siglo XXI

Al intervenir en la celebración del Día Mundial del Agua en la sede de la FAO en Roma, su Director General, Jacques Diouf, señaló que afrontar la escasez de agua es “el problema del siglo XXI”.

La principal dificultad consiste en encontrar maneras más efectivas de conservar, utilizar y proteger los recursos hídricos a nivel global. Se espera que la población mundial alcance los 8.100 millones de personas en el año 2030. Para mantener el ritmo de la creciente demanda de alimentos, durante los próximos 30 años será necesario destinar a uso agrícola un 14 por ciento más de agua dulce.

“Al tiempo que crece la población y las necesidades del desarrollo exigen mayor cantidad de agua para las ciudades, la agricultura y la industria, la presión sobre los recursos hídricos se intensifica, llevando a tensiones y conflictos, así como a un impacto excesivo en el medio ambiente”, señaló Diouf

El cambio climático ha complicado la situación, y se le acusa de estar en el origen de sequías más frecuentes. También ha intensificado las tormentas e inundaciones que destruyen las cosechas, contaminan el agua dulce e inutilizan las infraestructuras que se usan para almacenarla y transportarla.

Los pequeños campesinos, que constituyen la mayor parte de la población rural pobre del mundo, ocupan a menudo tierras marginales y dependen del agua de lluvia para sus medios de subsistencia, por lo que son particularmente sensibles a las variaciones del clima.

Oportunidades

Todavía existen, según la FAO, oportunidades para mejorar la capacidad de los pobres para salir de su situación y contar con unos recursos hídricos más seguros y sostenibles.

“Con las inversiones e incentivos adecuados para mitigar los riesgos para los campesinos, mejorar el control del agua en la agricultura tiene un potencial considerable para incrementar la producción de alimentos y reducir la pobreza, al tiempo que se garantiza el mantenimiento de los servicios que ofrecen los ecosistemas”, señaló Diouf.

Mientras que la mayor parte de agricultura es de secano, los regadíos han significado una mejora indiscutible en aliviar el hambre y mejorar los medios de subsistencia. Aunque ocupan el 20 por ciento de las tierras de cultivo, producen el 40 por ciento del total de los alimentos.

Según la FAO, es necesario que las intervenciones se diseñen de acuerdo a las condiciones locales, nacionales y regionales. Algunos programas piloto eficaces en países tan diversos como Tanzania, Bolivia y Sri Lanka han incluido proyectos de regadío a pequeña escala o sistemas comunitarios para la recogida de agua de lluvia y la protección de las captaciones de agua que alimentan los ríos.

Pero mejores prácticas agrícolas pueden también conducir a incrementos sustanciales de la productividad en plantaciones de regadío a gran escala, disminuyendo la presión sobre los recursos hídricos. Al mismo tiempo, la FAO pide un mayor apoyo para los programas internacionales y de cuencas hidrográficas, en los que se coordina la respuesta de varios gobiernos y organismos. Así sucede en los países que se encuentran en las cuencas del Nilo y del lago Chad, amenazadas por la sequía y la actividad humana.

“Existe el potencial para proporcionar a todos un suministro adecuado y sostenible de agua de calidad, hoy y en el futuro”, concluyó Diouf. “Pero –advirtió- no hay espacio para la complacencia. Es nuestra responsabilidad compartida aceptar el desafío de la crisis mundial del agua hoy y resolverlo en todos sus aspectos y dimensiones”.


Contacto:Teresa Buerkle

Oficina de prensa, FAOteresamarie.buerkle@fao.org

(+39) 06 570 56146

(+39) 348 141 6671

El agua potable, un bien básico convertido en problema mundial


El mundo .es


MADRID.- La sequía, el aumento de la población, la sobreexplotación económica y la mala gestión de recursos han convertido la escasez de agua potable en un grave problema planetario cuyo futuro se prevé aún más funesto. El 60% de la población vivirá en regiones con escasez en 2025, si se mantiene el actual ritmo de consumo, que duplica al de crecimiento demográfico, advirtió la ONU con motivo de la celebración hoy del Día Mundial del Agua.
Unos 1.100 millones de personas -más de una sexta parte de la población mundial- carecen de acceso asequible a ese recurso e, "incluso en lugares donde aparentemente hay agua suficiente, los pobres tienen dificultades para acceder a ella", denunció el Consejo para el Acceso al Agua y a Recursos Sanitarios (WSSCC).
El África subsahariana es la región del mundo con menos acceso al agua, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
En esa zona, un 45% de la población carece de agua en buenas condiciones y un 65% no tienen saneamiento adecuado, lo que hace que sean africanos la mitad de los 1,8 millones de niños que mueren cada año en todo el mundo por diarreas y otras enfermedades relacionadas con la falta de higiene.
Según el PNUD, una de las causas es la mala gestión, como en Etiopía, cuyo gobierno destina 20 veces más dinero al gasto militar que a la mejora de los recursos hídricos.
También cunde el pesimismo en el mundo árabe, donde se prevé que la reducción de las lluvias en un 20% por el cambio climático, unida al aumento de la población, reduzca a la mitad la cantidad de agua por persona en 2050, según el Banco Mundial (BM).
China dispone de 2.200 metros cúbicos anuales de agua por persona, la cuarta parte de la media mundial, pero gasta cuatro veces más que el resto del planeta para su producción industrial.
Sin embargo, la mitad de los ríos y lagos chinos están contaminados y más de 360 millones de personas carecen de agua debido a ello. <`> En la India, el segundo país más poblado de la Tierra, el Banco Mundial estima que un 21% de las enfermedades contagiosas se transmiten por culpa del agua contaminada y 1.600 personas mueren cada día debido a problemas como la diarrea.
En Europa, la situación oscila desde la riqueza de recursos en países como Rumanía o Austria -donde se consume apenas un 3,6% de las reservas anuales- hasta el derroche por la mala calidad de las conducciones en Albania, Grecia y Serbia, que pierden así entre el 30 y el 40% de sus recursos.
Varios estados europeos también viven el fenómeno de la disminución del consumo, como la República Checa, donde en el período 1990-2003 cayó un 41,3%, o Alemania.
En este último país la concienciación ecológica ha permitido ahorrar tanta agua que los sistemas de suministro se estancan y las autoridades se ven obligadas a invertir cifras astronómicas para evitar su deterioro.
La preocupación es otra muy distinta en España, donde la asociación Ecologistas en Acción advirtió hoy de los efectos "devastadores" del cambio climático, como "la reducción en un 20 por cien del caudal de las cuencas del Segura, el Júcar, el Guadiana o el Guadalquivir", entre otros ríos.
En Estados Unidos se usan diariamente más de 15.443 millones de hectolitros de agua, según un estudio del Instituto Geológico de EEUU (USGS), una variación de menos de un 3% desde 1985.
Brasil es el país más rico del mundo en reservas hídricas, con más del 13 por ciento del agua dulce disponible en el planeta.
Pese a ello, según un informe divulgado con ocasión del Foro Mundial del Agua en México el año pasado, 57 millones de los 190 millones de brasileños carecen de agua potable.
Venezuela goza de grandes recursos, concentrados en la cuenca del río Orinoco, a lo que se une que se han construido un centenar de embalses y se impulsan planes para evitar el desperdicio.
Panamá sólo consume un 10% de sus recursos y Costa Rica dispone de 110.000 millones de metros cúbicos de agua para su utilización, de los cuales sólo se usa un 20,2% , y el 97% de la población tiene agua potable, según el PNUD.
Uruguay tiene cobertura de agua potable para el 90% de sus 3,4 millones de habitantes y Chile del cien por cien, lo que, según dijo el director de Aguas del ministerio de Obras Públicas, Roberto Weissner, "pone al país a la vanguardia".
Argentina tiene "varias de las reservas de agua dulce más importantes del mundo", pero a la vez afronta "serios problemas por la contaminación" de éstas y "un déficit serio" en materia de acceso popular a servicios sanitarios, recalcó el director ejecutivo de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales, Daniel Sabsay.
Las áreas urbanas de Paraguay cuentan con una cobertura de agua potable del 82 por ciento, mientras que en las rurales, que representan el 42% de la población, existe el 25% de conexiones a ese servicio, según la Secretaría del Ambiente (SEAM).
En el campo ecuatoriano "apenas cuatro de cada diez campesinos tienen hoy acceso al agua potable" y "un 50% de los casos de hospitalización de niños se debe al consumo de agua contaminada", según un representante del Foro de los Recursos Hídricos.
El Salvador, según el PNUD, cuenta "con una oferta hídrica que supera el promedio mundial", pero las condiciones de acceso "son críticas", mientras que en Nicaragua un 54 por ciento de sus más de cinco millones de habitantes carece de suministro y en Managua, por ejemplo, la mitad se pierde por lo obsoleto de las canalizaciones.
Ese mismo problema se da en Cuba, donde gran parte de la red de conducción tiene entre cincuenta y cien años.
Como medidas para el futuro, un grupo de países europeos y latinoamericanos estudian pedir a la ONU que reconozca el acceso al agua como un derecho fundamental, según el ministro del Agua de Bolivia, Abel Mamani.
La iniciativa está encaminada a erradicar paradojas como la de que los pobres paguen más por el agua que los ricos y que, por ejemplo, un metro cúbico de agua cueste en Nueva York 75 centavos y más de tres dólares en Accra (Ghana), según el PNUD.