Buscar más información

Google
 

01 agosto 2006

La pobreza tiene nombre de mujer

Adital - Por Ana Muñoz *

No sólo se está feminizando la pobreza, sino la supervivencia", sostiene la socióloga, profesora de la Universidad de Chicago, Saskia Sassen. Las mujeres no sólo suponen el 70% de la población pobre del planeta, sino que sus opciones para la supervivencia son el trabajo informal, la inmigración o la prostitución. Ser mujer se ha convertido en una "nueva clase de servidumbre".

Nacer mujer supone tener más posibilidades de vivir en la pobreza, ser marginada y ser más vulnerable a la violación de los derechos fundamentales. Informes de varias agencias internacionales ponen de manifiesto que la pobreza tiene nombre de mujer: dos tercios de los analfabetos del planeta son mujeres y niñas, medio millón de mujeres mueren cada año durante el embarazo o el parto, hay más mujeres infectadas de sida, las mujeres poseen el 10% de los recursos mundiales, aunque aportan dos terceras partes de las horas de trabajo. Cifras que están lejos de la declaración para luchar contra la discriminación y la desigualdad de géneros que se firmó en 1995 en la Conferencia de Pekín. Rachel Mayanja, asesora de Naciones Unidas para los temas de la mujer, asegura que "se han logrado avances, aunque muy desiguales y demasiado lentos". Un ejemplo es el reparto de la renta en las familias, tanto del mundo enriquecido como el del empobrecido del Sur, donde no se siguen pautas de igualdad sino de género.

El mercado laboral también sigue esos criterios. Es cierto que el número de mujeres que trabajan de manera profesional ha crecido, sobre todo en los países del llamado Primer Mundo, pero sus sueldos siguen siendo más bajos que el de los hombres en un mismo puesto. Además, el número de mujeres en la dirección de empresas o en los órganos de gobierno de las organizaciones y Administraciones públicas es mucho menor que el de los varones.

Según Naciones Unidas, si a las mujeres se les ofrece el mismo apoyo que a los hombres, aumentan el rendimiento de los cultivos en un 20%. Además, advierte de que si en América del Sur se eliminasen las desigualdades de género en el mercado de trabajo, el producto nacional incrementaría en más de un 5%.

Las mujeres se han convertido en motor de progreso. Para ello, los Estados tienen que apostar por su educación y su acceso al trabajo. Una niña que puede ir a la escuela y formarse podrá será capaz de romper con el círculo de pobreza y de miseria. Una niña educada y formada va a exigir mejor calidad de vida para ella y su familia tendrá menos hijos, y éstos vendrán más tarde, mejorará la alimentación y la salud de sus niños. Además, una mujer que ha podido estudiar será la protagonista de su propia vida, participará en la toma de decisiones de su comunidad, exigirá que se respeten sus derechos y dejará de ser una "ciudadana de segunda". Un ejemplo de la importancia del papel de la mujer, no sólo en su rol tradicional de ama de casa y cuidado de los hijos, son los proyectos de microempresarias en comunidades empobrecidas. Organizaciones de todo el mundo, Solidarios para el Desarrollo entre ellas, ayudan con pequeños créditos a que las mujeres puedan comenzar una actividad profesional. Casi el 80% de los microcréditos concedidos han tenido como beneficiarias a mujeres y 42 millones de familias en todo el mundo han salido de la pobreza extrema.

Urge que la sociedad civil organizada reclame políticas sociales a los gobiernos para reducir las desigualdades de género. Los Estados no deberían abandonar su papel como redistribuidores de riqueza y dejarlo en manos de los mercados. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) firmados en el año 2000 en Nueva York son un motivo de esperanza y una alternativa para acabar con la pobreza y las desigualdades que los ciudadanos del mundo no podemos dejar pasar.

* Centro de Colaboraciones Solidarias

06 julio 2006

El 30% femenino en listas municipales en Región San Martín - PERÚ



FLOR ANGULO TUESTA – Radio PRODEMU FM

A decir de los dirigentes políticos sanmartinenses, de las agrupaciones que se aprestan a intervenir en los comicios regionales y municipales, uno de los mayores problemas que encuentran para concretar sus listas de candidatos es encontrar mujeres para llenar el 30 % de participación que la ley manda.

La militancia femenina aumentó de manera considerable en los partidos y movimientos políticos, y su accionar puede sentirse en las ramas femeninas dentro de los partidos. Al parecer es una forma de hacer presencia, pues no son consideradas en puestos de responsabilidades mayores en las dirigencias. Las ramas femeninas no tienen el peso de las dirigencias habituales, pero reciben el reconocimiento verbal de dirigentes y militantes.

No obstante estos avances, creció también la sofisticación para sacarlas de la cancha, pues cuando se trata de integrarlas en las listas, salen a relucir las exigencias que normalmente no se hacen a los hombres, quienes al parecer ya están dotados de olfato político. A las mujeres, dicen, les falta manejo político (que quiere decir manipulación), el juego sucio para las campañas (no quieren que se mejore la forma de hacer campaña), son conflictivas (cuando demuestran carácter) o no tienen dinero para invertir en la campaña (que puede ser verdad). De manera tal, que no importa si las militantes están haciendo trabajo serio en los partidos, y se les reconozcan sus capacidades y habilidades, para que no entren en las listas se les exige ahora que tenga los vicios que tanto desprestigio dio a la política.

Partidos tradicionales como el APRA, Acción Popular, Unidad Nacional u otros nuevos como el Partido Nacionalista, tienen un discurso de apertura y de convocatoria hacia las mujeres, pero ninguno ha determinado de manera clara su decisión política de dar oportunidades a la participación de las militantes, salvo el Movimiento Regional Nueva Amazonía que ha venido predicando la paridad y la alternancia, por lo que se espera que en sus listas hagan el esfuerzo de colocar alternadamente, al 50 % de integrantes de ambos sexos.

Se resalta también que San Martín tiene una Congresista electa, la señora Nancy Obregón que a raíz de las protestas en el Congreso por el TLC, está siendo duramente criticada por su fuerte accionar y se le pide tranquilidad, buen comportamiento y respeto a las leyes y las formas. Esto mismo debería ser la constante para todos y cada uno de los congresistas, varones y mujeres, pero no se soporta que las mujeres rompan los estereotipos, por lo cual recibe la sanción social que quiere mantener el estatus donde las mujeres seguimos siendo sumisas, moderadas y tranquilas, aunque tampoco es bueno seguir el modelo de los hombres cuyo comportamiento como políticos ha dejado mucho que desear.

Diversas voces de organizaciones de la localidad, en especial de la Asociación PRODEMU, se pronuncian en torno al cumplimiento del Acuerdo que los partidos políticos firmaron en Tarapoto antes de las elecciones presidenciales, y exigen que en las listas para la elección de gobiernos municipales y Gobierno regional, vayan alternados mujeres y hombres y no como siempre, las mujeres en los últimos lugares sin posibilidades de salir elegidas.