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23 octubre 2006

Alto a la destrucción de la Vida y los Pueblos en Perú

Desde hace 35 años ocurre un proceso de contaminación y degradación de las condiciones de vida en general en los Lotes Petroleros 1AB y 8 y sus áreas de influencia (cuencas de los ríos Corrientes, Pastaza, Tigre, Chambira y centenares de quebradas, aguajales y lagunas) que atenta contra los derechos humanos de más de 7 ,000 pobladores, de los pueblos Achuar , Quichua, Urarina, entre otros. La Federación de Comunidades Nativas del Río Corrientes (FECONACO) denunció estos hechos durante años, sin que se le preste atención. Ante la falta de prevención y de propuestas de solución adecuadas por parte del Estado y empresas, se ha generado un conflicto que requiere una pronta solución, atendiendo a los planteamientos sustanciales de la población afectada, entre ellos:

1. Lograr a diciembre de 2007 , la reinyección del 100% de las aguas tóxicas de producción que actualmente son vertidas a los cuerpos de agua sin mayor tratamiento. Para solucionar los problemas de raíz, se debe detener el vertimiento de un millón cien mil barriles DIARIOS de agua dos veces más salada que el mar, a 80º C y con metales pesados y sustancias tóxicas (plomo, cadmio, bromo, bario, cromo, hidrocarburos). OSINERG ha sancionado a Pluspetrol, en parte por estos daños mediante las Resoluciones No. 224-2006 (17.01.06) y No. 397-2006 (29.08.06). Cada día de postergación hace más difícil o imposible la reparación de los daños, en especial en la salud de los Achuar, ya que de 199 personas muestreadas por DIGESA en 2005, 74,5% presentaron niveles de plomo en sangre mayores que los límites de la Organización Mundial de la Salud , mientras 64,8% pasaba los límites para cadmio. Un informe de Powers Engineering (02.08.05) cuestiona los altos costos y largos plazos que señala Pluspetrol para la reinyección, y plantea que por los altos precios del petróleo, no sólo es técnicamente sino también económicamente factible completar la reinyección en la fecha solicitada. Para ello es deber del Estado garantizar que se priorice la defensa de la salud y derechos, por encima de cálculos de rentabilidad o de tributación.

2. Participación y fiscalización por parte de las comunidades afectadas y FECONACO. Es evidente la profunda crisis de institucionalidad y credibilidad de muchos procesos nacionales, donde es común el incumplimiento de lo prometido o acordado. La participación indígena en las decisiones, operaciones y seguimiento de las actividades de reinyección, monitoreo ambiental, salud y desarrollo humano, y de remediación y reparación de sitios degradados es un prerequisito para no caer en crisis sociales recurrentes por incomunicaciones o incumplimientos.

3. Consulta y consentimiento previo, libre e informado sobre nuevos lotes petroleros. Las comunidades no quieren que las pocas áreas con agua, fauna y flora saludables que les quedan se pongan en riesgo, por lo que no aceptan nuevas operaciones petroleras. De acuerdo al Convenio 169-OIT las decisiones al respecto deben tomarse luego de una verdadera consulta y consentimiento: que sea previa, pública, libre, informada, en idioma local, de buena fe y sin imposiciones.

El Estado y la Sociedad del “bien común” estamos puestos a prueba. El Estado debe demostrar que frente a la agresión a la Vida en estas zonas, tiene capacidad para lograr soluciones inmediatas, profundas, con garantías, diálogo y sin represión ni violencia. La sociedad civil debe ratificar la esperanza a los pueblos de ambos Lotes 1AB y 8, de que heridas nacionales como éstas, pueden y deben cerrarse, y que más vale hacerlo tarde, que nunca.

Lima, 20 de octubre del 2006

Asociación Peruana para la Conservación de la Naturaleza ( APECO)
Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana ( AIDESEP)
Asociación Civil Labor
Confederación Nacional de Comunidades del Perú Afectadas por la Minería (CONACAMI)
Centro de Estudios Teológicos de la Amazonía (CETA)
Derecho, Ambiente y Recursos Naturales (DAR)
Federación Nativa de Madre de Dios (FENAMAD)
Organización Regional AIDESEP Iquitos (ORAI )
Organización Regional de AIDESEP Ucayali (ORAU)
TREES- Perú
WWF - Perú
y otros

17 setiembre 2006

El nuevo estado del mundo

Ignacio Ramonet • Rebelión

Trágicos fogonazos del conflicto más antiguo del planeta, las recientes hostilidades en Gaza y el Líbano atestiguan a su manera, cinco años después de los atentados del 11 de septiembre, las características del nuevo estado del mundo.

A la ONU le cuesta poner en pie la fuerza de interposición en el Líbano, mientras la política de "guerra contra el terrorismo" de Washington y sus aliados no hace más que exacerbar los conflictos; Irán lanza un desafío al Consejo de Seguridad, invitándolo a "negociaciones serias" y emergen nuevos actores, sobre todo en Asia. La injusticia social, la pobreza, las migraciones, el comercio, el medio ambiente se vuelven más apremiantes y el curso de la mundialización parece dar un vuelco.

A modo de esbozo cartográfico que ayude a ubicarse en los laberintos de la actualidad, se presentan aquí, en cuatro observaciones generales y diez breves consideraciones, algunos modestos elementos de orientación sobre el nuevo estado del mundo.

Observaciones generales

Primera: El principal fenómeno de nuestra época, la mundialización económica, no parece haber incidido directamente en estos enfrentamientos en Medio Oriente. Ni para desencadenarlos, ni para fomentarlos, ni para apaciguarlos.

Lo que confirmaría dos postulados: el carácter arcaico de esta guerra en la que se mezclan, como en el siglo XIX, conflictos territoriales, crispaciones nacionalistas y pasiones religiosas; además, el error de la ideología liberal de creer que el mero aumento de los intercambios es generador de paz.

Segunda: El hecho de que una vez más Medio Oriente concite la atención de los medios de comunicación no debe hacer olvidar la importancia estratégica de Asia, donde se juega en gran parte el destino del siglo XXI, teniendo en cuenta el creciente peso de dos gigantes, India y China. No hay que subestimar el peligro de enfrentamientos entre China y Taiwán; Corea del Norte y Japón; India y Pakistán Tampoco debe subestimarse al África Subsahariana donde, como en una olla a presión, se acumulan problemas de todo tipo (entre ellos el de la miseria extrema y los migrantes clandestinos), que acabarán explotándoles en la cara a los países ricos.

Tercera: La guerra nuclear vuelve a convertirse en una de las dos mayores amenazas que pesan sobre el mundo (la otra es la catástrofe ecológica). Israel, a quien durante los recientes combates le costó imponerse claramente por medios militares convencionales, posee armas atómicas pero, al igual que otros dos Estados nucleares rivales, Pakistán e India, no adhirió al Tratado de No Proliferación Nuclear. No lejos de este escenario, tres potencias económicas se encuentran militarmente comprometidas y sufren desengaños: Estados Unidos, Reino Unido y Rusia. Las dos primeras en Irak y Afganistán, la tercera en Chechenia. Por añadidura, la más importante alianza militar, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de la que Francia (a su vez potencia atómica) es miembro, combate también en Afganistán.

Aunque existan en otras partes peligros de conflicto nuclear en la península de Corea y el Estrecho de Taiwán la zona que se extiende desde las fronteras occidentales de India hasta el Canal de Suez concentra el arsenal más devastador de todos los tiempos. Con excepción de China, todas las grandes potencias se encuentran allí militarmente activas. Una simple chispa puede producir la deflagración Por eso, el manejo de las crisis que allí se suceden requiere una experiencia diplomática cuya clave sólo posee Naciones Unidas. Pero, tal como acaba de demostrarse en el Líbano, la ONU, en su actual configuración, sigue siendo a la vez indispensable y desesperadamente impotente frente a los grandes conflictos contemporáneos. En cuanto a la Unión Europea (UE), con su larga historia de desastres bélicos, sería el mejor de los mediadores si no siguiera siendo un enano político.